Saturday, October 29, 2005
domingos
Mis tristes noches son el resultado de mis no tan dulces buenos días. Mas los domingos aun espero el saludo de tu madre, ¡maldita vieja que se digne a saludarme! Que el maligno goce que le he dado a su entraña ni en mil vidas habría encontrado sin mi pena. Gloria de sangre y carne que revive tras un lecho rancio de igualdad desmesurada. Saber a tientas donde roce es mucho más que abrazo. Mi maldición saberte ver quien fuiste y quien no eres ¡vieja ingrata! ¡Que tu farsa te condene al conocer que de tu vid he ya probado dos cosechas. Ignora pues maldita vieja que de un tajo corté el brote que mas celosa protegías. Corté, gocé y tiré, como tu hiciste antes con la mía.
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