El prendedor de Ana era una orquídea negra, mas el tulipán era su encanto, no la orquídea sino el tulipán rojo, que parece de rubí mas es solo cristal turco. Papa se lo compro en su último viaje, aquel antes de la revuelta. Papa traía buenos recuerdos de sus viajes, historias y papeles más que nada, pero tenía buen tino en los regalos. Ese fue su último obsequio para Ana, del último viaje, lo encontraron en sus manos, protegiéndolo con la vida, la cual no alcanzo a papa para entregárselo a ella el mismo, un tulipán rojo de cristal turco, justo antes de la revuelta.
Friday, February 04, 2005
El vergel.
La última caricia de Isabella la dio Pedro. Pedro el cazador de nutrias, que vivía en el vergel cerca de Tianto, su casita de maderos podridos que tronaban en invierno, cuanto pasaron juntos en el vergel. En la campiña los veranos eran cortos y los inviernos duros. Ese año Isabella partió a Yermo, estudiaría según decía, Pedro amo a Isabella un día antes de su viaje. -No me olvidaras?- le lloro Pedro, -Nunca- grito ella entre sus brazos, -Volverás?- pregunto Pedro acusando su deseo, -Para ti nunca me iré.- dijo Isabella aquella noche fría de invierno mientras lo apretaba con las piernas. Ella nunca volvería, pero Pedro... Pedro siempre esperaría, en su casa en el vergel, de maderos podridos que siempre truenan en invierno.
Puedo, más...
Si quisiera hablarte te diría te quiero
si quisiera verte cerraría los ojos
de querer tocarte sentiría las manos plenas
y si besarte quisiera mi corazón latiría muerto.
si quisiera verte cerraría los ojos
de querer tocarte sentiría las manos plenas
y si besarte quisiera mi corazón latiría muerto.
No tiene.
Hazme, hazme, soy tuyo lo sabes, es tu decisión.
Por eso te digo mátame o hazme, mírame, tócame, bésame, que si no es como si muriera. Hazme lo que quieras, pero hazme algo.
Por eso te digo mátame o hazme, mírame, tócame, bésame, que si no es como si muriera. Hazme lo que quieras, pero hazme algo.
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